COMENTARIOS A LA PRESENTACION DEL LIBRO “TRES GRANDES SUEÑOS DE PASION, LOCURA Y SEDUCCCIÓN” MA. ALEJANDRA DE LA GARZA WALLISER.
“Bien lo sé, pero algo
me impone esta aventura indefinida,
Insensata y antigua y persevero
En buscar por el tiempo de la tarde
El otro tigre, el que no está en el verso”
J.L. Borges. El otro tigre.
¿Porqué escribe un psicoanalista? Surgen de inmediato varias respuestas: el deseo de organizar la experiencia en una teoría: testimonio de la búsqueda de la verdad en la filiación de Freud…. Necesidad imperiosa de escribir.
André Green, en su libro “De locuras privadas “ comenta al respecto, “En efecto, este obstinado deseo (que pertenece a lo inconsciente)de satisfacer en forma sublimada las pulsiones de la propia sexualidad infantil no desaparece con el tiempo sino que perdura, aunque transformado, y conserva siempre el mismo carácter imperioso. No es menos imperiosa la necesidad de aprehender los elementos de una experiencia compleja , a menudo oscura y a veces huidiza, para organizarla en una visión coherente que garantice que no se ha de sustraer por completo a nuestro entendimiento. Los propósitos del inconsciente y del yo se conjugan en la compulsión a escribir “(1)
Efectivamente, la escritura muy probablemente forma parte de la locura privada de los analistas que pueden librarse de ella sólo escribiendo sobre las locuras privadas de otros. Ejercicio continuo de reelaboración, búsqueda del objeto perdido, pasión siempre renovada de - como sucede en el caso del libro que hoy comentamos- encontrar la verdad del delirio, aportar nuevos elementos que entretejiéndose con otros, bordeen ese agujero de lo real en el que yace la locura.
La obra escrita de un analista es probablemente otro modo de estar siéndolo, asumiendo un lugar en la selva psicoanalítica, por más que Freud sea nuestro hilo conductor fundamental. Y aquí me gustaría resaltar que el texto que tenemos en las manos, pudiendo ser controvertido, como toda pasión seductora, se inscribe en el campo de la transmisión . Algo que se puede constatar a lo largo de su aventura emprendida, es que más que vehiculizar un saber, favorece el ejercicio de la verdad, se va saboreando la experiencia de los autores en su búsqueda de la verdad, el placer de la búsqueda. No importa que no se encuentren respuestas definitivas. .René Char, escribe:“Un poeta debe dejar trazas a su paso, no pruebas. Solo las trazas hacen soñar”. ¿Por qué no decir que esto está muy cercano a lo mejor que los analistas podemos alcanzar cuando tratamos de trasmitir lo que hacemos y que promueve que hagamos lo que hacemos?. Este libro es un texto de pasión, locura y seducción. No solo por los sueños de los personajes que en él son analizados y todo el ejercicio de reconstrucción “en busca de un sentido”, sino porque en esta aventura que han emprendido los autores despliegan su pasión por la verdad originaria de esa locura que siempre seduce dando cuenta de su capacidad analítica, hermenéutica, historizante , y de su compromiso con el psicoanálisis.
Viaje largo, este psicoanálisis que nos implica tan profundamente, que cautiva con tanta profundidad al viajero. Deseo de saber aún a sabiendas de que el sumergirse en el terreno de lo inconsciente implica un camino azaroso y complejo, más aún cuando se trata como en este caso del abordaje del autor y de su obra a partir de sus sueños. Tarea multívoca esta de analizar una obra pues a la vez que el análisis es recomposición de una historización, de una simbolización, del establecimiento de lazos que han, más o menos sucumbido, o que han sido más o menos abortados, siempre el que escribe, al escribir se está rescribiendo, se muestra .Y no puede ser de otra manera, el mejor ejemplo lo tenemos en Freud con su “La Interpretación de los Sueños”, en la que es el análisis de sus propios sueños lo que utiliza para dar cuenta, no solo de que todo sueño es la realización de un deseo no consumado , sino de un deseo inconsciente referido a la sexualidad infantil del sujeto. El sueño se constituye así en la vía regia de acceso a lo inconsciente.
Varias veces he venido mencionando la dificultad de abordar desde el psicoanálisis cualquier expresión artística y cultural. Distinto el lugar del analista atrás, siempre atrás del paciente espacio privilegiado donde las interpretaciones en asidero propicio serán o no confirmadas por las asociaciones del paciente. En este espacio se interpreta, pero no está el otro que asocie. Aquí, la elaboración corre a cuenta del autor y sus propias asociaciones siempre ligadas, por supuesto transferencialmente con el objeto a investigar.
En esta misma línea de reflexión no puede dejarse de señalar que los autores saben incursionar airosamente en el difícil y polémico campo del psicoanálisis aplicado, José Perrés en su artículo “Opera y psicoanálisis” ,nos recuerda que para Freud “Toda interpretación analítica de una obra de arte no sería más que una ‘novela psicoanalítica’, vale decir –y no es exagerado acotarlo- casi un ‘delirio’. Pero igual que en la psicosis, no podemos olvidar que en todo delirio se puede encontrar algo de verdad, la verdad del Sujeto”(2). Y aún con los riesgos que se corren en este ejercicio no-velado, de develar, no dejan de ser sugerentes las aportaciones de Pablo España y Mario Alberto Alquicira en la comprensión de la estructura psíquica de Louis Althouser y de Lewis Carrol ,así como en el significado de la obra producida en relación a la problemática interna que subyace en ellos.
El texto sobre Louis Althouser resulta apasionante y polémico. Si bien se ha venido de un quiebre psicótico en el momento que estrangula a Hélene. Jean Allouch habla de perversión. Este análisis logra recopilar lo escrito por el mismo Althouser en su conocido libro “El porvernir es largo” haciendo aportaciones que enriquecen la comprensión del drama vivido por este gran filósofo francés a lo largo de su existencia.En este texto, como el mismo Althouser lo señala , no se trata de un autoanálisis sino que se limita a referir las distintas impresiones que lo han marcado de por vida en su forma inaugural y su filiación posterior. Entre las numerosas referencias de este apartado , sobresale un sueño del filósofo, rescatado por Fernanda Navarro, exdirectora de la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana. El sueño ocurrido el l0 de agosto de l964, en el que Althousser se plantea el imperativo de matar a su hermana Georgette,con y por su acuerdo.
Con este material y dos autobiografías del filósofo en cuestión, los autores emprenden la interpretación del sueño marcando continuidades entre esta producción onírica y el pasaje al acto cometido 16 años después.
Considero que un apartado que abre preguntas interesantes es la que se refiere a la diferenciación entre pasaje al acto y acting-out. Si bien ambos son los últimos recursos contra la angustia, el acting out es una conducta sostenida por un sujeto, una demanda de simbolización que se da a descifrar a otro, a quien se dirige.Es una transferencia. Se trata de un mensaje simbólico.
El pasaje al acto en cambio, es una huída de la red simbólica hacia lo real. Como claramente lo afirma Lacan “Todo lo rehusado en el orden simbólico, reaparece en lo real”. El pasaje al acto se ubica en el triunfo de la pulsión de muerte. Estamos en el terreno de la psicosis.
El caso del uxoricidio cometido por Althousser vuelve tanto más viva la cuestión de la psicosis cuanto que la presenta resueltamente condensada en el pasaje al acto(no obstante su posterior reelaboración escrita). Se van asi tejiendo en el texto, los puntos de coincidencia de su valor resolutivo . Cito a los autores: “El uxoricidio cometido dieciséis años después es una repetición-continuación del sueño citado. Delirio pasajero vivido en la suspención de la acción motora del sujeto durmiente. Expresión de un deseo que se llevará a cabo como pasaje al acto en el estado delirante de la psicosis…En Althusser, el pasaje al acto constituye un punto de bisagra, un tiempo de viraje”(3)
Aparecen nuevas interrogantes ¿debe considerársele como responsable de su acto?¿cuáles el estatuto del pasaje al acto? ¿qué estatuto tiene el crimen cuando está fuera de toda representación y de los tribunales? ¿estamos autorizados a hablar de un alcance resolutivo del pasaje al acto?
Como lo señalan los autores “Althousser viene a ser el paradigma de lo que es la contradicción y la imposibilidad, la antinomia fundamental de todo ser humano. Toda su personalidad está marcada por la ambivalencia y la oposición: locura y creatividad, sin-razón y genialidad, amor y odio, dependencia y provisión, orfandad y paternidad”(4).
Por último, un tema que me interesó sobremanera es el de la transferencia. Desde las primeras páginas, los autores afirman, “En lo sucesivo trataremos de demostrar –basándonos en los postulados de Forrester, Baudrillard y Roustang- que la transferencia esportadora de muerte, y que la transferencia hostil e hiperpoderosa es la esencia de la transferencia.” (5)
Considero que resulta apasionado afirmar que la transferencia es portadora de la muerte. una relación amorosa perversa, donde se juega el duelo a muerte, instalada en el goce, no escapa de lo mortífero…. Tal fue el carácter de la relación Althousser-Heléne sin duda alguna como es demostrado en el texto.Pero una cosa es este tipo de “Transferencias” y la transferencia que se da entre analista y paciente. Si sostuviéramos que en la transferencia analítica se da un duelo a muerte entre dos….no estaríamos hablando de psicoanálisis , se trataría de un juego imaginario, sin acceso a lo simbólico. De ahí la importancia de la asimetría en la relación psicoanalista-paciente. El análisis se sostiene en la medida en que cada quien ocupa un lugar. Y lo que es el lugar del analista,es un tema ineludible y necesario del quehacer y la ética en psicoanálisis: saber ocupar ese lugar, pasa por la no satisfacción de la demanda .Recordemos lo que señala Freud en el sentido de que el psicoanálisis debe transcurrir en una permanente frustración…la no satisfacción de la demanda del paciente es lo que posibilita hacer psicoanálisis, es decir abrir el espacio para que el otro se sumerja en el laberinto de su falta y logre realizar todo un viaje a través de su deseo.
En el caso de Althousser se trabaja este tema de la transferencia con su analista que abre una rica reflexión sobre el deseo y el lugar del analista.¿qué le sucedió a René Diatkine que simultaneamente analiza a Althouser y a su esposa sin tomar en cuenta que se trataba de una psicósis? ¿En qué medida la inteligencia y el prestigio de Althousser lo deslumbraron a tal grado que abandonó su lugar de analista?.El mismo Althousser le reprocha a su analista no haber podido dominar su contratransferencia.
Algo sucedió en esa relación que el analista parecía el analizante…..Y la pregunta que queda es ¿qué hubiera sido si Althousser se hubiera analizado con otro analista o con el propio Lacan de cuya transferencia siempre renegó?
Como todos ustedes pueden constatar se trata de un texto rico en alusiones teóricas y que no deja de hacer profundos cuestionamientos. Sin darnos cuenta la lectura es un acompañamiento con los autores en esta aventura audaz de abordar la locura en ese permanente asombro tan inherente en el investigador y en creador de toda obra.
Terminan este trabajo diciendo:”El poeta o el científico investigador no se excluyen a sí mismos de verse con asombro. Ellos también forman parte de lo milagroso, de lo extraño, de lo misterioso que nos interroga de manera permanente.” Y es precisamente al asombro lo que también empuja al psicoanalista a escribir.
CITAS BIBLIOGRAFICAS
GREEN ANDRE. "De Locuras Privadas". Amorrortu, ed., p. 119.
PERRES H. JOSE. "El Psicoanálisis y la Opera". F.C.E., p.30
ESPAÑA,P. y ALQUICIRA M. Alberto. "Tres grandes sueños de Pasión, Locura y Seducción". Círculo Psicoanalítico Mexicano. México, 2001.p.67